martes, agosto 15, 2006

que lo entierren...

La ley para la recuperacion de la memoria historica obliga a las instituciones a facilitar a los familiares de los desaparecidos de la guerra civil y la represión franquista su localización e identificación, también para dar satisfacción moral a tantas y tantas victimas de la guerra y posguerra.
En España existen estatuas y calles con símbolos y nombres de militares golpistas como si fuesen héroes , que sólo representan a unos cuantos, esto esta generando un debate entre nostálgicos del régimen y la gente sana… eso en el aspecto público porque en el privado los coventos e institucioes religiosas estan llenos de motivos fascistas.
Cuando murió el dictador yo era apenas un chaval, estudiante de una escuela estatal ,por supuesto religiosa, y allí nos adoctrinaban con cantos y lecturas a favor del régimen, y he padecido en mis carnes las fórmulas de enseñanza de esos perros del sistema “ la letra con sangre entra” y todo amparado por el gran manto de la jerarquía militar y eclesiástica, que prácticamente se confundían..“Franco Caudillo de España por la gracia de Dios” -eso ponía en el reverso de las monedas-.
Por eso, hoy les dejaría todos mis recuerdos de niño a los que en estos días siguen recordando a sus muertos, para que se olviden de ese déspota de una vez, para que nunca mas puedan teñir de rojo la memoria de personas inocentes, para entregarles la dignidad a tantos recuerdos enterrados en fosas comunes, Para que entierren ya a ese tirano, para que lo entierren de una puta vez .

3 comentarios:

-Pato- dijo...

¡¡¡¡Te aplaudo de pie!!!!

Cuanto tiempo mas tendrá que pasar para sanar todas esas heridas? Cuantas calles tendrás que soportan nombres de hijos de remil putas en memoria de no sé qué hazaña!

En mi país sucede lo mismo, hay tantas calles con nombres de genocidas que da asco.

Un abrazo.

Carmen dijo...

Cuando murió el dictador yo tenía quince años y solo había oído hablar lindezas de él. Ya estaba trabajando y tuvimos tres días de luto oficial, en la radio sólo música moribunda. Allí entre el ruido de las remalladoras, de las máquinas de la fábrica de lencería femenina, escuché las primeras palabras esclarecedoras. Entonces empecé ha entender mejor las letras de las canciones protesta, y otras cosas, claro.
En cuanto a la enseñanza si empiezo a contar no acabo...

Miguel dijo...

Si Carmen , tienes razón, tenemos que aprender de los errores para que no vuelvan a ocurrir y sobre todo enseñar a los que estan llegando.
Un abrazo