jueves, agosto 17, 2006

Sola

-Hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia...- (Sabina)

Cuando el verano nos respira en la nuca y no hay escaleras contra incendios para huir.
Para estos días de bochorno, de noches insomnes, se apetecen risas con cervezas, pero tú tienes la costumbre de los ríos:
Hoy volviste a aparecer, cuando hace meses que no te busco
Quedar contigo siempre fue caminar por el filo de una espada
En tus historias de amor siempre gana la banca, y yo hace un siglo que me quedé sin probabilidades de que me regalaras una manta para pasar aquel invierno cuando aparté mi corazón de tu mirada para que no le hicieras mas daño. Me hablas como quien mira al mar y mis aviones de papel ya se olvidaron de volar
Y ahora necesitas mi amistad, casi lo tengo que adivinar porque eres incapaz de pedírmela, pero ya no tengo lágrimas ni reproches a pesar de tu frialdad, frialdad para no llamarme cuando tuve problemas de salud o para saber como estaba cuando me quede sin trabajo
Tienes una tarta de novia sin muñecos, un zapato de cristal y un príncipe azul como llavero
Todo lo ves tan complicado, por eso nadie se queda, nadie está a tu altura y todo es tan fácil como comprender el sentido de la noche en el interior de un coche
Me das las gracias por escucharte, yo te correspondo diciéndote algo al oído para pintarte una sonrisa, y te vas como viniste
Nunca llegaré a saber si llorabas o llovía
La Luna de agosto la dibuja un momento
No sabe que está sola.

3 comentarios:

-Pato- dijo...

Cuanta razón tenés, y lo peor es que van por la vida queriendo que alguien les ayude a cargarlas.

Esa frase de Sabina está muy buena, igual que tu texto, ella debería leerlo, a ver si se da cuenta lo mal que te hace verla.

Salvo que ella sea sumamente importante para vos, la próxima vez dale prioridad a tu persona, luego te vas a sentir mejor.

Un abrazo grande.

Cascabel dijo...

No creo que importe si lloraba o llovía...me importa más lo que tú lloraste después. Me importa lo que te dolió su indiferencia, lo que aún te duele su egoísmo...
Ahora me gustaría regalarte un avión de papel que aún sepa volar.

Un abrazo.

Carmen dijo...

Lloraba. Yo hubiese llorado en su lugar. Bueno yo en su lugar no me hubiese ido. O si, nunca se sabe como funcionan del todo las relaciones humanas y menos las amorosas. Algunas veces huimos asustados del propio, enorme y terrible, deseo.