viernes, febrero 09, 2007

situaciones imprevistas

Ella había perdido la noción del tiempo, un jueves en el calendario y el olor del azafrán que aroman las alacenas.
Yo estaba acabando una guerra, herido en una trinchera, y hacía pactos con mis venas.
Remolinos de hojas de acacias al salir de trabajar.
El viento esculpía su cara y ella vigilaba su falda, fue cuando me suplicó que le hiciera el turno de noche. Recuerdo perfectamente que en seguida se echó llorar.
Su cabeza sobre mi hombro , sus lágrimas entre mis ruinas.
Una caricia imprevista, y después el sonido prodigioso de aquello que cae sin partirse.
El beso duró lo que tarda el lápiz en tachar lo que acabo de escribir.
No sabíamos si seguir llorando o quitarle los bozales a las flores de la tarde.
Las palabras sonrojadas se olvidaron de salir.
El silvido del levante ponía música a ese instante. Su sonrisa sujetaba las preguntas para prolongar el momento.
Imposible dibujar ese silencio.
Increible sentir el viento en espiral ascendiendo por mi espalda.
Nos sentamos en su coche en la fiesta del abrazo.
Nos encontrábamos bien allí arriba.
¿Que podríamos decir a propósito, si simplemente éramos amigos de trabajo?
Entonces susurró algo para romper el misterio:
"Tengo frío y no sé volver a casa"

7 comentarios:

Waiting for Godot dijo...

Sí, no saber volver a casa....

LA CAÑA DE ESPAÑA dijo...

¿Te das cuenta que rimaba?
Te estas volviendo poeta: reconocelo.
Ahora, por la falta de tiempo, escribes menos... pero las palabras rondan más tiempo por tu cabeza. Te sientas ante el ordenador y surje la inspiración... pero hay dos o tres frases que llevas acariciando una semana y ya empezaban a rimar, mientas se impacientaban en salir.
La última frase me a parecido genial, de esas que esconden todo lo que sientes.
Un abrazo.

Cascabel dijo...

Hay jueves perdidos en el calendario...en mi caso suelen ser los miércoles. Son días extraños...y luego el frío e intentar volver a casa sin saber si algún día llegamos a estar verdaderamente allí.
No sé. Haces que sea fácil sentirte.

Un abrazo

*m@N4* dijo...

del blog de caña he llegado al tuyo...... "situaciones imprevistas", suelen pasar y la mayoria de las veces me dejan atónita mirando el reloj para ver si los minutos pasan más rapido y evitar el nerviosismo por lo raro del momento o lo inexplicable del caso.... sólo espero saber llegar a casa y terminar con el frío de mis huesos

te cuidas

c.ya!ºº

Liliana C. dijo...

Una llave...


Miles de cerraduras...


Pero una llave.

-Pato- dijo...

"quitarle los bozales a las flores de la tarde"

Miguel que se los has quitado, les has quitado todos los bozales a las flores, a las letras, a la inspiración, al tiempo, a mis ojos emocionados.

Qué belleza esto "Tengo frío y no sé volver a casa"

A veces me pasa.
Besos

Anónimo dijo...

Recientemente me encontré con tu blog y he estado leyendo a lo largo. Yo pensaba que iba a dejar mi primer comentario. No sé qué decir, excepto que he disfrutado de la lectura. blog de Niza.