sábado, agosto 30, 2008

sábado 07 am


A esta hora tan extraña
Cuando la claridad del amanecer se traga las luces de los coches y el canto del gallo dispara la adrenalina de los relojes
Cuando los bares ejercen el derecho de admisión y en la barra , pasado de tiempo, el color amarillo del daikiri que no he podido terminar
Cuando las farolas apagan sus luces, las papeleras sucias esperan al camión de la limpieza , y la ciudad parece un tango
Gente con resaca, con olor a tabaco en el pelo que marchan cada uno a un destino diferente
No se puede apelar y visto para sentencia queda el viernes
Atrás queda la noche, con sus promesas que jamás me controlaron, con su gente que no siempre entendí, con sus alegrías que no eran las mías
Tal vez estos gestos me hayan hecho solitario, quizás inquieto
Me lo recuerda la humedad que sale del mar y viene a mi encuentro para compartir el silencio de las calles mientras paso
Una pareja en voz baja discute en un semáforo, él le pregunta si aún lo quiere, mientras ella le enseña cicatrices que parecen demostrarlo
Un camarero, colocando sillas boca arriba y con cara de cansancio, habla por teléfono, una sonrisa apacible lo delata; comprende lo poco que cuesta morirse si al otro lado hay una voz que lo pronuncia
Y entre tanta intimidad, en un jardín público, una silueta emerge despacio con la niebla ; sus dedos sujetando una tiza, sus ojos mirando a lo lejos con ese raro frío debajo de sus párpados
Y cuando cree que nadie lo mira, se inclina en el borde de una acera, en un banco de la estación, en la oscuridad de una pared abatida sobre el puerto
Y dibuja un nombre, una fecha, un secreto
Mi antigua costumbre de existir

5 comentarios:

Carmen dijo...

!Ay..., ay, esa costumbre de existir! Has retratado un momento que todos hemos vivido alguna vez. Es para morirse de bonito.
Un abrazo inmenso

Cascabel dijo...

Hay algo en tu manera de contar las cosas que hace que se me erice el vello de todo el cuerpo.

Un abrazo fuerte, Miguel

LA CAÑA DE ESPAÑA dijo...

Sí que "huele" a madrugada de sábado tu post... sí que si.

claudia dijo...

ese modo de escribir, que me duele y que me salva
igual que el amor, ese q a veces deja parir alegrias...que no son mias :)

un abrazo miguel
como siempre, me conmovés
besos
claudia

-Pato- dijo...

Gracias por esta existencia de tiza Miguel, por pintar este blog de esa forma tan tuya, que no siente que lo está mirando ahí, sentada en ese banco de plaza o apoyada en la pared de ese mismo barrio, si casi sentí el viento del mar del sábado a las 07 am.

Besos.