sábado, octubre 04, 2008

dedicado

Los andamios que levanta cuando amanece un nuevo día
para restaurar el mundo en obras donde vive
Con sus prisas en las jornadas laborales que me recuerda la sirena de los buques
Con ese rastro de sol que deja cuando pasa su sombra por la calle

Y puedo imaginarla dirigiendo sus pasos al polígono industrial donde trabaja, a veinte minutos en coche de su casa, hasta llegar al mundo de las llamadas telefónicas que surcan los comercios
Con su bolso colgado en una silla, su tabaco encima de la mesa, (tal vez lo deje un día de estos)

Con sus estudios de empresariales, soportando a los clientes que la llaman preguntando el precio de las cosas,
con ganas de cantarle las cuarenta y ajustarle a quien le grite su volumen, cargada siempre de razón por llevar los ojos muy abiertos
Y esos pasos acaban por la tarde y los otros continúan, para seguir con su vida, para buscar los teléfonos que quiere, la gente que prefiere
A veces detenida, buscando un río, como el agua parada en los embalses
A veces se le mueren las luces de su faro
Hecha a golpe de remos de la barca silenciosa que la mueve
Pero también reivindica el desenfado, construye puentes levadizos, y se le pasea la risa por el cuerpo
Con sus buenos modales, su costumbre de remontar el vuelo, su vestido de princesa (cuando se desnuda)

Pero siempre al final : aleteando cerca de mi oído, embarcada en mis propios pensamientos
, habitando el teclado donde escribo
Apoyado en su hombro le diría , ¿me concedes este baile señorita?

4 comentarios:

Carmen dijo...

Yo creo, no, no creo, estoy segura de que a la persona a quien se lo dedicas ya te ha dado su mano y ha sentido la tuya, puede que para bailar contigo, o por el simple placer de entrelazar los dedos.
Un abrazo, Miguel.

Cascabel dijo...

Ella dirá que sí, claro, ¿cómo resistirse?

Un beso, Miguel.

LA CAÑA DE ESPAÑA dijo...

Tal vez lo oficios se podrían dividir en dos:
-Los que nos hacen felices cuando acudimos.
y
-Los que nos hacen felices cuando nos vamos.
Tal vez el secreto no esté en amar tu trabajo, sino en amar la vida tanto que encuentres un momento durante el día para ser feliz.
Un saludo.

Waiting for Godot dijo...

Y ella te diría que sí, totalmente segura. Besos para ti! Hermosas letras.

he estado medio perdida del mundo bloggero pero que sepas que siempre te tengo presente. Besitos para ti. Ya mismitico Vuelvo :)