domingo, noviembre 02, 2008

Te coloreo

Te dibujo
Conozco todas tus piezas y sé cuál es el color
Perfilo tu cuerpo en mi libreta de a rayas
Te invento con las gafas de verte a mi manera
Te coloreo
de rojo y de besos
las mejillas en matices azules, como el añil repintado de las casas de la playa
las manos muy blancas
tormenta en ocres de otoño detrás de tu espalda
al oído me reclamas colores que repiquen a risas
cuatro
horas pintándote con los ojos cerrados
Te trazo
Escribo tus iniciales en el abismo increíble que contiene tus ojos
Arranco la hoja y la guardo
Te quedas en mi bolsillo
como los pianistas que nunca salieron de su bar
Me gusta la voz en off que le impones a los dibujos
Pacto con las tonalidades el tiempo que va hacer mañana
Decidimos que llueve
Sobre tu retrato se aplastan las gotas de lluvia
los colores se diluyen formando arcoiris
Lo dejo en un charco
Como una góndola empieza a navegar bordillo abajo
Y me dejas de pronto, me quedo muy solo
Qué habitadas de sentimientos siguen estando las calles vacías
Aún hay seres que huelen a pintura y a barcos de papel
Todavía hay gente que se para a dibujar corazones
Debajo de una farola
en el último reducto de la calle mojada
con el paraguas cerrado
siempre fue un buen lugar para enseñarte mi esbozo
para susurrarte un te quiero
No me atrevo a colorearte más
lo mío nunca fueron los dibujos
Yo siempre quise ser estación de tranvía

3 comentarios:

-Pato- dijo...

Sos estación de tranvía y pintor de imágenes intensamente bellas.

Yo soy un tren que se detiene siempre boquiabierta ante tus dibujos y tus colores.

Besos

LA CAÑA DE ESPAÑA dijo...

¿Siempre quisiste ser estación de tranvía? Yo he querido muchas veces VIVIR en alguna de ellas. Hay una, ya abandonada, en la sierra granadina, de un antiguo tranvia que subía hasta Güejar: preciosa. Cada vez que paso por delante pienso lo mismo.
Pero sospecho que lo que tú quieres no es ser un sitio tranquilo (o no sólo eso), sino, más bien, ser el lugar en donde ellas se apean, la parada final, la estación en las que ellas quieren bajarse para estar contigo, entre tus pensamientos...
Un abrazo.

Carmen dijo...

Huele a lápices Alpino. Sabe a la emoción de cuando se estrena una caja con todas las puntas afiladas. Suena a canción. Se ve como un arco iris de bonito. Y se adhiere a la piel del cuerpo. Para leer esto hace falta usar los cinco sentidos.
Un besito