lunes, febrero 11, 2013

disociaciones profundas

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Le da por llorar en la cola de los supermercados
en el pasillo de los congelados
o cuando está pesando
media docena de kiwis
Luego se le desparrama el corazón
en la cesta de la compra
Y no es que se queje de la carga que soporta:
atender a sus hijos
una hipoteca preñada inmoralmente
por el euribor
un curro en una ferretería
que no cierra ni los domingos
porque si ella tiene que sacrificarse lo hace
Tampoco es la rutina de los días
su pareja, lo poco que comentan los detalles
Ni la de los fines de semana
una película en DVD
el más pequeño de sus hijos viendo Bob Esponja
su marido que pasa los domingos en zapatillas
Al mirarlo se pregunta
qué fue de aquellos muchachos
que se prometieron amor eterno
en el COU de letras
Qué lejos queda el amor, la urgencia del sexo
las bragas tiradas por el suelo
cariño, cielo, hoy llego tarde a trabajar...
Pero con tanta carga no se puede ser rebelde
por eso llora
por eso entra en el cuarto de baño
se mira las ojeras en el espejo
e intenta disimular con maquillaje
la enorme distancia que hay
entre lo que siente
y lo que sentía