sábado, agosto 18, 2007

sospechas

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Uno sale a la ciudad pensando en la cadencia de un paseo y descubre en el cielo una repentina y sospechosa oscuridad. Unas nubes persiguiendo a un motorista que recorre a toda prisa una rotonda, unas gaviotas que se posan inmóviles en el suelo, un extraño atardecer que va encendiendo la luz del alumbrado, una Luna que ya es escombro a las siete de la tarde
Hay un sol apagado en los tejados, hay urgencia en los pasos de la gente, hay un cielo plomizo perdiendo sus agujas sobre el empedrado que cubre la alameda
Me conmueve la insistencia de la lluvia de ir dándole forma nueva a las cosas, la tenaz música del viento que va peinando las palmeras de la avenida. La admirable paciencia de las gotas que van socavando en las cornisas su viejo empeño de debilitar
Me puedo poner una estrella polar en la cabeza y refugiarme en cualquier bar a esperar que el tiempo escampe o que escampe un corazón lleno de espera. Pedir un cortado o una caña, escuchar las historias personales de la gente cargada de impaciencia, o quedarme observando la suma sencilla de momentos que registran los días de lluvia. Porque también me conmueve: la belleza en el movimiento frágil de unas manos que cierran un paraguas, el esmalte lila de unas uñas que secan unas gafas, el mojado carmín de unos labios pidiendo un taxi, o la piel que transparenta un aguacero. Ver con asombro como una banda de música resguardada en los pies de un edificio improvisa una pieza de los Beatles, tal vez ; ob-la-di ob-la-da. La risa de una joven calada hasta los huesos que flirtea con un chico mientras dice que su novio es sargento de marina, o el pliegue elástico del tanga que surge de los pantalones de una treintañera que se inclina para atusarse unos pelos mojados llenos de viento, mientras oscuros nubarrones en las miradas de unas señoras se apuntan a la cofradía del murmullo.
Yo sé que podemos comprarnos un paraguas, vestirnos, peinarnos el pelo que tanto nos estudia y hacerle un cerco a la lluvia. Decidir si quedarme aquí o volver a una casa donde me espera un futuro que apenas me convence. Pero la vida no es vida si encima de las horas no suena una canción para seguir soñando, por eso para protegerme de la tormenta mis ojos buscan respuestas en una calle muerta de frío
Imagino mi futuro en un anciano que se moja en una plaza. Mi pasado en una cajera del Erosky que me mira con ojeras. Mi presente en el sospechoso tabaco que fumo en un antiguo portal. También es sospechosa esta risa que navega ahora mis labios. Quizás fuese un canuto.

*el viernes por la tarde llovía en Algeciras y en mis ojos.

jueves, agosto 09, 2007

en otro presente

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Tal como entra una princesa por las puertas de un palacio. Que alegría verte subir en mi coche con tus vaqueros y el jersey rojo que acabas de comprarte
Una sirena que se sumerge en un asiento -como llevas mojada tantos años en mis ojos- te define de un modo mas exacto
Nos saludamos con esa forma tan despacio que tenemos de mirarnos
Que no te acuerdas del título del libro que vas a regalarme, me dices con una mano apoyada en el salpicadero de mi Seat Ibiza, mientras pasas la otra por encima de mi hombro
Nos tomamos unas copas donde quieras, o le sienta bien a tu pelo las mechas rubias que te has dado ; son cosas que te digo antes de incorporarnos sin prisa a la autovía. Tu mano olvidada todo el tiempo con la mía en la calidez del pomo de una palanca de cambio. Un puente, un semáforo en rojo que cruza a un parque donde has paseado algunas tardes con tu peke, un cambio de sentido que nos hace detener. Apurando cada circunstancia que regula la circulación para hacer un pacto urgente con tus labios o inventar algún gesto de cariño
Como esas palabras que me has dicho al oído hace apenas un momento al aparcar , cubriendo al mismo tiempo el teléfono con las manos porque hablabas con tus padres
Y aún permaneces en mi sonrisa cuando en el escaparate de una tienda de muebles levantas los ojos para mirar una cama con un cabecero que te gusta, el color de un sofá que hace juego con las puertas del salón, y unas estanterías que le vienen bien a una pared. Y sentimos como nos van arropando todos estos utensilios en un piso que poco a poco iremos amueblando; quizás nos llegue para todo si juntamos. Luego no decimos nada y el mundo tiene entonces el valor que atesoran las cosas pequeñas
Y es ahora la perspectiva sinuosa de una calle quien nos arrincona para besarnos junto a la piel de una fachada. Y así, sin nada de particular nos van creciendo los latidos lentamente como invade un tumor de terciopelo
Tal vez porque el amor aún nos señala con el dedo después de algunos años de habernos conocido. Tampoco sé si esto es una explicación del amor, o es felicidad sin pretensiones pero la oscura intimidad de un callejón nos asegura que ya no hay amores como el nuestro
Y metidos ya de lleno en la noche se van cargando de abrazos las palabras, le vamos quitando la razón a la distancia, le vamos dando sentido a los jardines
Y así; tan de la mano, la madrugada va cambiando de canción, las farolas deciden apagarse, se despuebla de gente las aceras
y bailamos con la música mas lenta.

sábado, julio 28, 2007

esencias que se mezclan

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"Que deseos vehementes de volver a decir Jorge Manrique en medio de una plaza" - R. Alberti-

Debemos expresar cada cosa que vemos y que sentimos para que cada una exista y se comprenda. Y si las silenciamos es como si de pronto en el aire se muriese algo que vuela , como una luz que se apague de imprevisto. Es preciso invadir de luz y de sonido a las palabras para que conserven el calor de las bocas que las dicen
El libro de poemas está en el aire y se escribe a su paso por las calles. Y yo he bajado al mundo para relatarte lo que le dicta la vida a este atardecer del mes de Julio, porque seguramente antes de yo escribírtelas para ti no estaban vivas
Contarte por ejemplo que las sombras de los edificios van enfriando el manto gris de la avenida, que el tráfico va despacio, y en el ajetreo de la caída rutinaria de la tarde una joven habla por teléfono, se sienta en un banco y se descalza, un perro olisquea la bolsa de la compra que lleva una señora, un ciego en una esquina pregona una fortuna, un camarero abrillanta con un paño una bandeja, alguien echa una moneda en el sombrero de un músico callejero, y en el decorado de un parque público las parejas se abrazan envueltas en papel de regalo, con el mismo tacto que las enredaderas se apoyan en los muros de Puerta Tierra. Y a todos les une algo : la reconstrucción del mundo en esta tarde, la tarea continuada de mantener la vida en esta calle
Pero
también hay que escuchar con riguroso turno de silencio las cosas que reclaman ser oídas : las palabras de desconsuelo que me revela el hierro oxidado de los balcones que dan al malecón, la melancolía con la que se expresa los soportales de los bares del puerto, la humanizada resignación que me declaran las aceras
Escribir lo que veo, lo que mira la planta baja anegada de mis ojos
Intuir las lecciones de abandono que me da la Luna, que suenan a mentira y son verdad. Percibir el lenguaje del paisaje como esencias que se mezclan
Y me acerco al rompeolas a ver el mar, porque él solo quiere que lo escuche. Y me es inevitable escribir que también formas parte de las salpicaduras de agua salada que se encuentran con mi cara
Y es la Luna la que pronuncia tu nombre, que es como el suyo en cuatro letras, porque como bien sabes yo también necesito escuchar palabras para protegerme de la noche y sus fantasmas.


lunes, julio 16, 2007

indispensable

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Nadie me dijo que ella podía existir en los ruidos de una calle, en las sombras alargadas de los postes telefónicos, o extenderse en los presentimientos de la noche cuando los ilumina los faros de mi coche.
Jamás noté que el camino que elegí para encontrarla fuese un círculo, ni me extrañó no estar cansando cuando el corazón me preguntaba cuando llegaríamos, y yo le hacía un guiño y le decía que en cualquier momento el mundo iba a reventar y estallar de margaritas
Nadie me dijo que los sentimientos cuando no se dan por vencidos se convierten en necesidad. Ni entendí que mi vida era demasiado suya para pertenecerme, y aunque nunca vayamos a encontrarnos agradezco que siga poblando el horizonte, halago su presencia en mis camisas colgadas del armario, elogio su aparición en los sótanos de las camas mas tristes de la tierra. Porque sigue habitando en los murmullos de los silencios cuando viajan al recuerdo de un recuerdo que insiste en ser presente
Y es verdad que los años cubren de tiempo el sentido de las cosas , pero es julio y hace amor, y yo estoy acostumbrado a intimar con sus ausencias y a creerme los secretos que me cuentan los gatos sucios que se alojan en los tejados
Quizás sean los años, una edad, otra forma distinta de quererla, mas mía, mas ajena a todo lo contable, o tal vez sea solo vocación a la dulce sonrisa que convoca
Y para corregir esas distancias no se me ocurre otra cosa que regarle los geranios y sentarme al borde de la cama donde acaba de acostarse, para no despertarla , para no herirle las pestañas, para que comprenda mis silencios y mis abrazos
Y sigo buscando setas en el bosque para escribirle palabras. Y sé que casi todas le pertenecen ya a este amor, como las verdades que firmó de puño y letra en mis cartílagos, como este deseo de olvidarla que se desmiente solo
Tan real como mi hija llamándome ahora al teléfono, como mi direccion: Puerto Real, como la sombra de mis uno setenta y cuatro en la pared de este cuarto de hotel en las afueras de Madrid
De qué manera decirle que puedo morirme de repente dentro de su blusa, que tengo aparcado el mar dentro de mis ojos desde que no me acompaña por las esquinas del frío
Por lo demás existen otros cuerpos, como barcos sin destino, pero todos acaban dándole la razón a su nombre
Compréndeme, hay mucho amor en esa forma suya de serle imprescindible a quien le escribe canciones a la niña que lleva escondida en el alma

* - escuchando " amor se llama el juego" (-Sabina-)

miércoles, junio 13, 2007

sorprendidos

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Ya no tenemos edad para morirnos de amor ni para derrotas con heridas mortales
Del último torneo aún nos sangran las heridas
Por eso los dos nos acomodamos a vivir el presente de una vida con las leyes que tenemos aprendidas. A dialogar tranquilamente bajo los focos luminosos de este bar con dos sillas de la barra ocupadas por nosotros. A no opinar cuando tus amigas te dicen casi siempre, que quieras o no quieras se te ve distinta con ese chico de Cádiz. Y así queremos seguir porque sabemos mucho menos de cariño que de desconsuelo
El tiempo va pasando feliz con sus relojes
Hoy llevas falda nueva y el pelo de colores, estás tan guapa moviendo el abanico que me alejo de ti para mirarte
Y salimos a la ciudad a pasear en la tranquilidad nocturna de un paseo marítimo
Tus pasos y los míos invadiendo las aceras, dos hombros que acostumbran a tocarse cuando nos paramos en los puestos de bisuterías , la importancia con la que atiendes las caricias de mi mano, el valor de vernos reflejados en el cristal de un escaparate , la rapidez de tus rojeces cuando te digo que te miro detrás de los paisajes, o el modo que tenemos de evadir las palabras porque elegimos buscarnos en los ojos
Son cosas que calladamente vamos aprendiendo, tal vez porque llevemos varios meses siendo muy respetables, o porque también somos humanos y nos queremos defender de aquello que sin darnos cuenta empezamos a sospechar, por eso cuidamos tanto las cosas que decimos.
Un beso desemboca en la esquina de mi casa, tu pelo apoyado en el dintel de una ventana donde apoyas la cabeza y ninguno de los dos nos empeñamos en quitar mi mano de tu falda.
Te invito a entrar no pasa nada, ya lo hemos hablado varias veces, una copa , una peli y nos vamos...
Me sigues por la cocina , sonries de pronto y empezamos a entender la voz y los silencios.
Una caricia, un sofá que nos abre sus manos, una colección de ropa en el pasillo
Tú te descompones y me hablas con los ojos cerrados un momento , me besas y te llevas el miedo de tus manos. Un gesto de duda en nuestras caras , ese instante que se cruzan dos miradas, el color del pudor ante la cama.
Una flecha inoportuna encuentra su objetivo un segundo antes de que la puerta del dormitorio se cerrara.
Y una interrogación va despejándose, cuando sorprendidos de amor nos abrazamos.

viernes, junio 01, 2007

parpadeos

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Cae la noche en los portales, la velocidad del poniente en las ventanas y en los bloques antiguos de mi barrio, la luz artificial de las farolas, dos barcos anclados en el muelle, la fachada trasera de un pinar, la humedad en los muros de un castillo, una gaviota bebiendo agua salada. Imagínate también si quieres la Luna de junio flotando entre las olas, mas o menos el lugar donde nací
El deteriorado color de mis vaqueros, el gris sobrecargado de mi pelo, las canciones que esconde mi camisa, la inclinación de mis ojos por los barcos, y la de mis zapatos por un antiguo bar de las marismas
El mármol frío de una mesa, las historias que encierran el vidrio de las copas, el olor a marea sobre el techo, el hueco vacío de unas manos, para llenarlas hará falta mucho tiempo
El aire que levanta mi cabeza al mirar el faro de la costa
Su luz atraviesa las costuras de una vieja red de pescadores , entra por una ventana y corta un espejo en medias puntas, para resplandecer en una chincheta que fija un calendario a la pared
Hay momentos en que todo se comprende, como esa grieta de luz en la tormenta. Son los sentidos extraviados, un golpe de lluvia en el verano.
Salgo del bar y me voy por un sendero de arena fina, camino de Santic Petri
Y como si todo fuera una cadencia : 5 pasos, un pestañeo, el brillo del faro en mis gafas
Por un segundo veo a ese niño con desollones en codos y en rodillas, jugando a piratas, a tesoros, a mapas de la isla
Sigo caminando, el mismo ritmo en las cosas, otro pensamiento
El delantal de mi abuela, su mano tocándome la frente, con ese olor a agua y a jabón
Mi madre cosiendo las heridas de mi ropa, probando la sal de los pucheros, doblando las enaguas, y yo en el rebufo de su falda
Otras 5 zancadas, otro centelleo
El banco, la fuente, mi maestra doña Aurora, el trabajo sin horario de mi padre
Aquella niña de Conil, que cuando me hablaba de las notas del colegio, yo le dije: Sí, ¿pero me das un beso? Sonrió
-Tengo que pensarlo muchas veces
En dos parpadeos se decidió
Mis 20 años vestido de uniforme, mi vida , mis errores. Sellos de realidad inevitables
Hacer balance no es una exclusividad de los ancianos
Hoy hago recuento: un saliente gris en la fachada, una estación, quizás algunos parques

lunes, mayo 21, 2007

algunas veces

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Hay tiendas y sonrisas, nuevos mercenarios del turismo
pechos certificados por Aenor que conocen demasiado sus derechos
miserias que anuncian desarrollos
movimientos de caderas que hacen saltar las alarmas de los bancos
labios que comulgan con ruedas de molino
parejas que tienen prisa, que ya no saben besarse en los jardines
Mientras me decido entre un café o un gin-tonic un yonqui me pide tabaco
y jura sin fe que necesita 2 euros para el bus
Pido voluntario la expulsión del paraíso y agradezco el vacío que contiene
el interior de un hotel
Este cuarto con una pared blanca y otra naranja
pugnando por el aire fresco de un aparato de aire acondicionado
me otorga una noche mas tranquila
Hay estrellas temblorosas en el cielo de un techo de escayola
Que fácil es estar en otra parte
Aunque nunca te lo haya dicho
cierro los ojos y apareces descalza y en vaqueros
te recuestas a mi lado y te apoyas en mi pecho
hemos hablado muchas tardes así tú y yo
tus proyectos, mis viajes, aprendiendo los dos a convivir
escogiendo las renuncias
ahuyentando a los fantasmas que crecen a la sombra de una distancia
Y antes de volver a la rutina nos visitaba el amor cerrándonos en un paréntesis de abrazos
Aunque no lo entiendas
para tu asombro, he ido a esperarte algunas veces a la puerta de tu casa
he esperado que subieras al coche
para aparecer de pronto y pedirte una esquina de tu boca
para mirar el mundo con tus ojos o para volver a nacer cuando te miro.
Algunas tardes al salir del trabajo
hemos paseado por los adoquines mojados de una calle
y al doblar alguna esquina nos hemos besado junto a la oscuridad de una pared
apartándonos de la lluvia
Aunque no lo imagines o tal vez si
todo esto me ayuda a derribar el muro de las 12 de la noche.
Por ejemplo : no sé si te habrás dado cuenta que este viernes
al terminar una semana insoportable
nos hemos dado la mano en la paz de un mantel en una cena
los dos unidos, extrañamente limpios en medio de la gente. 
Y al salir del restaurante, antes de coger el coche
bajo la luz fluorescente de un aparcamiento subterráneo
me he acercado a tu cintura para que escucharas
el sonido del amor junto a tu blusa.


* Eloy Tizon, E. Galeano,Bukowski,Oscar Wilde, Garcia Montero....
tbllt

domingo, mayo 13, 2007

la frontera

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Me saludó sin hablar , me sujetó los dedos y me dibujó con un pincel una puerta blanca en la palma de mi mano
La abrió, y desnuda entró por las ventanas mas libres de mi alma
Yo intentaba resistirme: no podía permitir que nadie se introdujera en mi mundo interior, que atravesara mi parte desconocida, mis cicatrices, mi sistema solar, mis galaxias, mi misterio. Pero cuando ella comenzó a internarse yo ya no quería otra cosa, se me erizaba el vello , lo expuse a los vientos, y me aferré a su nombre como a una tabla de naufrago
Traspasó mi epidermis, mi piel : mi frontera
Se encajó en mis venas, en mis vasos capilares, en mis huesos, estudió mi maquinaria, mis fluidos, mis cavidades, mis músculos
Ya conocía mi secreto , y cuando alguien conoce tu enigma y tus límites estás perdido, porque dependes de esa persona, ya forma parte del mapa que llevas dentro, tiene la llave hacia ti
Entonces se escapó por mis ojos en forma de lágrima. Cayó al suelo y fueron emergiendo trocitos de corazón que acababa de arrancarme, los recogió , y al evaporarse el lamento, dejó grabado en el suelo : "mírame"
Y aún hoy sigo pintando con barniz antióxido los bancos de las estaciones, continúo esperando a los trenes que llegan con retraso, como las vidrieras esperan que las arañen las gotas de rocío por la mañana
La veo en el humo del café que me tomo, en las costuras de la vida, en los presagios que me visitan de noche, en los lunes pálidos, en la soledad que me acompaña, en un viento que huele a mar, en un gesto, en una ropa; en una manera de llevarla
La veo vestida de horizonte, en el encuentro de la niebla con un barco, me dicta sentimientos, se enreda con las olas y me propone que siga mirándola, y yo voy construyendo e inventándome seres y lugares que son mi vida, voy dejando frases en las paredes y le mando mensajes de calor con mis lápices
Hace ya tantos paisajes que no la veo, tantas flores que no la huelo, que pienso que una mañana , un día , tropezará con mis pasos vagabundos, me ayudará a mirar, y me dirá: "te necesito"
Te necesito como algunas fechas necesitan canciones, como al mar le hace falta su orilla.

martes, mayo 08, 2007

Interiores

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Interiores urbanos , escalones con lenguas de mármol, ruido de aspiradora, la puerta abierta de su casa , un gesto alegre en su entereza, una habitación cuadrada, una maceta en una columna del pasillo, fotografías de una historia personal, unas manos blancas como la flor de nieve del castaño , una distancia que se quiebra en su apariencia frágil, la humillación que ha dejado el tiempo en sus huesos
Resumo mi vida y la sujeto en el mismo instante que la abrazo
El domingo por la tarde dejé un ramo de rosas en los brazos de mi madre.

sábado, mayo 05, 2007

otra vez la lluvia

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Esquivo la tormenta de esta tarde con un ventarrón azul en mi paraguas
Una acera lavada por la lluvia, un brillo de níquel en los balcones , un cielo condensado en las cornisas
Detengo los pasos un momento, descubro que no llevo provisiones, se me templa el aire en los pulmones, se me llenan las manos de cenizas
Pero aún abro los visillos del recuerdo con pétalos de amor entre mis dedos
Aparto el paraguas de mi cuerpo, las gotas son un sudario que suaviza
Reinvento las sombras en el aire, la luz en las callejas, el tacto, la flor y los sentidos
La forma de tu piel en los naranjos, las gotas se disuelven entre las ramas, recuerdos de hojas verdes en mis labios , el frescor de los frutos en mis manos, como un roce de amapolas y de plumas
Porque llevo un cordel en la memoria, un ovillo de lana de colores, yo sé que me duele cuando escribo que no se apagan los fuegos que encendías
Si pudieras sentir tanta belleza
Si supieras entender que son tus ojos, como una descarga eléctrica de flores.

*volver atras es situarse y uno se sitúa al recordar, si te das cuenta irse es no marcharse de un lugar