Mi princesa no se pinta los labios
ni usa zapatos de tacón
para pasear conmigo por las noches y por las calles
Tiene vetado el acceso a los sitios VIP
reniega de la alta costura y no sabe quien es Carolina Herrera
Mi princesa no le pone precio a la belleza
ni se mira en los espejos
porque está enferma de transparencia
Mi princesa tampoco tiene que lavarse la cara con agua tibia
para recordar mi nombre
Ella reina en los tejados
yo tengo miedo a que se resfríe
por esas nubes que siempre lleva en las rodillas
Algunas veces me enfado porque me hace reír a carcajadas
yo que soy tan serio...
Su corazón tiene justo el tamaño
de un nido de golondrinas
dice el verbo abrazar y lo conjuga
su abrazo quiere ser preso
y vuela
y es muy libre
Mi princesa tiene un microclima
debajo del último botón de su blusa
mientras se desnuda me invento sinónimos de paisaje
Y cuando los demás se amontonan en los bares de copas
nosotros nos permitimos el lujo del escalofrío
con una música que sentimos
pero que es muy difícil explicarla
Me habla al oído de la filosofía de los insectos
de los gatos sucios en celo, de los perros vagabundos y sus orejas asustadas
de las libélulas, de las luciérnagas
Me habla de mi
porque también me tiene enumerado entre los animales que ama
Ella lleva siempre en su mano dos palos en cruz
para mover unos hilos
que me han crecido en el cuerpo
mi princesa sabe que respondo a cualquier impulso de sus manos
*Aún la guardo en mi libreta donde no dejo entrar el invierno y sus tormentas
miércoles, marzo 25, 2009
martes, marzo 03, 2009
efectos colaterales

Entonces va y me dice cosas bonitas
a la segunda o a la tercera ya me tengo que reír
ella es feliz contándome alguna historia
yo mirando sus tobillos
Es un gato husmeando en la basura
es el país mas raro de los atlas
es mi ajedrez , mi lápiz, mi carne de gallina
Se escribe en mis papeles y decide quedarse a vivir en mi mochila
Aprovecha un hueco en el tablón de corcho
para dejarme dos notas con destino a mis arterias
con la primera me quita la camisa
con la segunda le pongo dos rombos a sus vaqueros
Sentada igual que la Luna en mis rodillas
me enseña cosas increíbles:
cómo se muerde una cereza
cómo besar las gotas de rocío
Me arrima a los labios un trozo del chicle que está masticando
acaricia mi boca con el mismo empeño que a un ciego le crece el tacto
Cuando estoy a punto de comerme una sirena en una lata de conservas
dice que se tiene que marchar
que tiene a sus padres en la cama con gripe
que a las cinco tiene hora en el dentista
A las diez me llama para decirme que me echa de menos
que no hace otra cosa que pensar en mi
Y cuando la noche me alcanza hasta dejarme solo
me enseña a masturbarme
renegando de la dulce perversión de sus caderas
El aliento invita a dibujar corazones
sobre los suspiros acristalados
de la puerta de la ducha
con las manos palpitantes
le estoy diciendo te quiero
esta imaginación no me cabe en las maletas
miércoles, febrero 18, 2009
delicado ecosistema interior
Lo he envuelto en una gran red de pescadores
He dado instrucciones al patrón de la vieja barcaza del muelle para que lo remolque mar adentro
para que lo suelte en mitad de la bahía, a merced de las mareas , del viento y de la sal
Pesaba ya varias toneladas
Me era imposible llevarlo conmigo
abrocharme la camisa o apoyarme en la barra de algún bar
Yo lo he visto hundirse y volver resurgir
lo he visto reconstruir cosas increibles
luchar en una guerra que la cabeza había dado por perdida
gritar un nombre con mas fuerza que la garganta de un ser humano
Y a pesar de su gran lastre siempre lo supe pequeño
Por eso lo he dejado flotando como una isla; elevado sobre el mar
para morir de la manera que él me había pedido
Mojado de agua salada casi no se le nota que está llorando
Las gaviotas que se le posan encima le picotean sus rotas arterias
como cuando una vez dejó que el amor le mordiera en el lugar mas cotidiano
en el de menos armadura
El vuelo de un ave migratoria le hace inventarse cosas
Se imagina; luces, ventanas, valles, montañas que mi ciudad no tiene
Piensa en viajes, en encuentros, en estaciones
en conversaciones que nunca concluyeron
en abrazos que desobedecieron a las fechas de caducidad
en la forma de los sueños dibujados con tiza
en lo calentita que tenía la aurícula izquierda cuando la miraba
Muy pronto conocerá la verdad de las creencias suyas no adulteradas
el Reiki, el Karma, o la teoría de la reencarnación:
esa probabilidad que le permita viajar muy lejos y anclarse en otro corazón en el que por primera vez en su vida se sintió par
Y mientras va dejando de latir
en lo único que piensa el muy tonto
es que tendría que guardar un paraguas en su equipaje
por si acaso está lloviendo
cuando ella salga del trabajo
Y yo no quiero recordar
quien es el dueño de este frágil ecosistema interior
He dado instrucciones al patrón de la vieja barcaza del muelle para que lo remolque mar adentro
para que lo suelte en mitad de la bahía, a merced de las mareas , del viento y de la sal
Pesaba ya varias toneladas
Me era imposible llevarlo conmigo
abrocharme la camisa o apoyarme en la barra de algún bar
Yo lo he visto hundirse y volver resurgir
lo he visto reconstruir cosas increibles
luchar en una guerra que la cabeza había dado por perdida
gritar un nombre con mas fuerza que la garganta de un ser humano
Y a pesar de su gran lastre siempre lo supe pequeño
Por eso lo he dejado flotando como una isla; elevado sobre el mar
para morir de la manera que él me había pedido
Mojado de agua salada casi no se le nota que está llorando
Las gaviotas que se le posan encima le picotean sus rotas arterias
como cuando una vez dejó que el amor le mordiera en el lugar mas cotidiano
en el de menos armadura
El vuelo de un ave migratoria le hace inventarse cosas
Se imagina; luces, ventanas, valles, montañas que mi ciudad no tiene
Piensa en viajes, en encuentros, en estaciones
en conversaciones que nunca concluyeron
en abrazos que desobedecieron a las fechas de caducidad
en la forma de los sueños dibujados con tiza
en lo calentita que tenía la aurícula izquierda cuando la miraba
Muy pronto conocerá la verdad de las creencias suyas no adulteradas
el Reiki, el Karma, o la teoría de la reencarnación:
esa probabilidad que le permita viajar muy lejos y anclarse en otro corazón en el que por primera vez en su vida se sintió par
Y mientras va dejando de latir
en lo único que piensa el muy tonto
es que tendría que guardar un paraguas en su equipaje
por si acaso está lloviendo
cuando ella salga del trabajo
Y yo no quiero recordar
quien es el dueño de este frágil ecosistema interior
lunes, enero 26, 2009
definición del frío
La ropa limpia encima de la silla antes de entrar en la ducha
el jabón que me ha lavado
la colonia que me pongo sin ningún motivo
la vecina que agacha la cabeza y no me saluda
el paseo por la playa cuando la gente se ha ido y las gaviotas se posan en la arena
Y luego es la sensación de no saber si estoy dentro o fuera de la bruma
Mi camino empieza a preguntarse cual es su destino
mis manos comienzan a dudar que este frío tenga algo que ver con el invierno
Pero todavía en el parque un músico callejero vende ilusiones
a los condenados a llorar siempre por lo mismo
Los faroles del puerto aún alumbran algunos bares abiertos
donde compartir ese miedo que tienen las copas a quedarse vacías
una pareja de recién enamorados pasa por mi lado
el viento me escuece la cara en pleno beso
y comprendo que el frío no es una magnitud física
es sólo ausencia de calor
el calor es lo que hay de entrega en un abrazo
Una acera, un solitario paseo marítimo, un cigarillo entre los labios
Los murciélagos que se posan en la Luna remontan el vuelo
inyectando mas frío arriba de mi espalda
Para abrigarme siempre recurro al calor de lo que guardo en mis bolsillos:
un zacapuntas, una caja de cerillas, mi libreta de a rayas
para escribir versos con todas las combinaciones posibles de su nombre
para decir que la vida no me es indiferente
Después de un café lleno de tardes
no desentono en absoluto con la humedad de las calles
El silencio que llevo conmigo a todas partes terminó la carrera de Derecho
He prometido no volver a escribir con el corazón
mi lápiz sabe de antemano que estoy cometiendo perjurio
Mis latidos se siguen confesando
la esperanza es un medio de transporte
Que uno no siente frío al desnudarse
si no al vestirse para irse
quédate a escuchar lo que respiro
como si no pasara nada
el jabón que me ha lavado
la colonia que me pongo sin ningún motivo
la vecina que agacha la cabeza y no me saluda
el paseo por la playa cuando la gente se ha ido y las gaviotas se posan en la arena
Y luego es la sensación de no saber si estoy dentro o fuera de la bruma
Mi camino empieza a preguntarse cual es su destino
mis manos comienzan a dudar que este frío tenga algo que ver con el invierno
Pero todavía en el parque un músico callejero vende ilusiones
a los condenados a llorar siempre por lo mismo
Los faroles del puerto aún alumbran algunos bares abiertos
donde compartir ese miedo que tienen las copas a quedarse vacías
una pareja de recién enamorados pasa por mi lado
el viento me escuece la cara en pleno beso
y comprendo que el frío no es una magnitud física
es sólo ausencia de calor
el calor es lo que hay de entrega en un abrazo
Una acera, un solitario paseo marítimo, un cigarillo entre los labios
Los murciélagos que se posan en la Luna remontan el vuelo
inyectando mas frío arriba de mi espalda
Para abrigarme siempre recurro al calor de lo que guardo en mis bolsillos:
un zacapuntas, una caja de cerillas, mi libreta de a rayas
para escribir versos con todas las combinaciones posibles de su nombre
para decir que la vida no me es indiferente
Después de un café lleno de tardes
no desentono en absoluto con la humedad de las calles
El silencio que llevo conmigo a todas partes terminó la carrera de Derecho
He prometido no volver a escribir con el corazón
mi lápiz sabe de antemano que estoy cometiendo perjurio
Mis latidos se siguen confesando
la esperanza es un medio de transporte
Que uno no siente frío al desnudarse
si no al vestirse para irse
quédate a escuchar lo que respiro
como si no pasara nada
lunes, diciembre 29, 2008
preparada para el frío
Paseando por la humedad resbaladiza de las callejuelas del puerto
donde las arañas que vienen de serie con las esquinas
van tejiendo la última hoja del almanaque
El cuello vuelto de mi de jersey, mal planchado
Mi muestrario helado de páginas en blanco
Un café caliente y un croissant hacían noche en mi estómago
Yo llevaba las luces de mi abrigo encendidas
Por eso la vi, por eso la seguí
Salía del cine como todos los viernes
Iba alumbrando los adoquines de las calles que pisaba
sé que se cambiaría de acera
porque es su costumbre pasear por los escaparates del centro
Ocupé un asiento muy cerca de ella en una cafetería
movía pensativa la cucharilla de su taza de café
con mi torpeza no me atreví a empezar una conversación , preguntarle :
Cómo se hiberna
Cómo se mira una Luna tan fría
Cómo se abre una ventana cuando tienes los dedos congelados
Llamó al camarero para pedirle la cuenta
de su monedero se le cayeron dos monedas
me agaché a recogerlas y me encontré con su mano, como quien toca un canasto de mimbre
detrás de su mano estaba ella
pero sobre todo estaba su mirada
y no es que fuera demasiado guapa
donde las arañas que vienen de serie con las esquinas
van tejiendo la última hoja del almanaque
El cuello vuelto de mi de jersey, mal planchado
Mi muestrario helado de páginas en blanco
Un café caliente y un croissant hacían noche en mi estómago
Yo llevaba las luces de mi abrigo encendidas
Por eso la vi, por eso la seguí
Salía del cine como todos los viernes
Iba alumbrando los adoquines de las calles que pisaba
sé que se cambiaría de acera
porque es su costumbre pasear por los escaparates del centro
Ocupé un asiento muy cerca de ella en una cafetería
movía pensativa la cucharilla de su taza de café
con mi torpeza no me atreví a empezar una conversación , preguntarle :
Cómo se hiberna
Cómo se mira una Luna tan fría
Cómo se abre una ventana cuando tienes los dedos congelados
Llamó al camarero para pedirle la cuenta
de su monedero se le cayeron dos monedas
me agaché a recogerlas y me encontré con su mano, como quien toca un canasto de mimbre
detrás de su mano estaba ella
pero sobre todo estaba su mirada
y no es que fuera demasiado guapa
ni demasiado hermosa
pero vivía preparada para el frío
Tan tímida y tan torpe
que cuando le rogué que aceptara mi noche de diciembre como regalo de reyes, se quedó un rato detenida al final de la frase
Mirándome hasta desangrarme, dijo:“¿acaso no sabes que está helando? sin separar su boca de la mía
Escolté por las aceras el jarro de luz que desprendía su cuerpo
Después ya podéis imaginar
Mis labios haciendo futing en sus rodillas
los sonetos tatuados debajo de su espalda
la poesía saliendo de sus muslos
El amanecer se llenó de estrellas para hacernos creer que aún era de noche
pero ella estaba preparada para el frío
Se marchó sujetándose la mañana en el pelo
con su mano acariciando mi hombro
detrás de su mano se fue ella
Pero sobre todo se fue su mirada:
Intensa , como las flores que mueren el mismo día que florecen
Intrépida, porque se llevó en los ojos todo el invierno para ella sola
Indecente — eso me dijo — al besarla medio desnudo en la puerta, con la voz poblada de campanas
* Os dejo este texto sin héroes , sin intención, es sólo un gesto literario
los cafés por la noche, con el estómago vacío, también suelen dejar resaca
pero vivía preparada para el frío
Tan tímida y tan torpe
que cuando le rogué que aceptara mi noche de diciembre como regalo de reyes, se quedó un rato detenida al final de la frase
Mirándome hasta desangrarme, dijo:“¿acaso no sabes que está helando? sin separar su boca de la mía
Escolté por las aceras el jarro de luz que desprendía su cuerpo
Después ya podéis imaginar
Mis labios haciendo futing en sus rodillas
los sonetos tatuados debajo de su espalda
la poesía saliendo de sus muslos
El amanecer se llenó de estrellas para hacernos creer que aún era de noche
pero ella estaba preparada para el frío
Se marchó sujetándose la mañana en el pelo
con su mano acariciando mi hombro
detrás de su mano se fue ella
Pero sobre todo se fue su mirada:
Intensa , como las flores que mueren el mismo día que florecen
Intrépida, porque se llevó en los ojos todo el invierno para ella sola
Indecente — eso me dijo — al besarla medio desnudo en la puerta, con la voz poblada de campanas
* Os dejo este texto sin héroes , sin intención, es sólo un gesto literario
los cafés por la noche, con el estómago vacío, también suelen dejar resaca
domingo, diciembre 14, 2008
me ocurre
Me ocurre que pierdo con frecuencia las llaves de la casa
que ya no se ver nada sin mis gafas
con una herida vago por la ciudad
como un coche buscando aparcamiento
la tarde había pasado no me acuerdo si con un zumo de arándanos o con un té
En las farmacias de guardia compro pastillas
para curarme de los buitres que me vigilan por dentro
porque me duele la vida como me duelen los perros callejeros
En la consulta privada de la mesa de un bar
me diagnosticaron alta:
la tensión arterial
la úlcera de duodeno
el factor reumatoide
Y es que sigo siempre los mandatos del presente del verbo amar
que me aconseja practicar sexo oral con las hipérboles
llevar la boca siempre abierta aunque me entren muchas moscas
beber muchos mojitos por la deshidratación que aún me produce la arquitectura de sus piernas
Tampoco sería justo que mi futuro se olvidara de mi
el tiempo siempre guarda en los bolsillos un trébol de cuatro hojas
capaz de abrir un margen de optimismo
como lo abre el sonido de la línea del desfribrilador cuando la vida regresa
Entre tanta tragedia, entre tanto escombro, puede brotar un resquicio de emoción
como una concesión a la lealtad de pensar en los recuerdos
que me irá separando las manos de mi abrigo
hasta encontrarme con las suyas
Recogeremos nuestras historias del suelo
nos atreveremos a contar lo que siente el corazón de cada uno
seremos desgraciados y felices a los pies de la vida
Y ya no hará falta
el silencio para pensar en ella
los trenes sin amor
los libros de poesía
Porque los poemas estarán por ejemplo:
en los catálogos de Ikea donde rimará sofá con pasión
en el sonido de un pan que se comparte
en una mano que trabaja o acaricia
en un libro de cocina destapado en tarta de manzana
en la sala de espera de la clínica de un dentista
Y nos abrazaremos por cualquier motivo
Nos besaremos solo por la fuerza irresistible del color blanco sintético de sus empastes
que ya no se ver nada sin mis gafas
con una herida vago por la ciudad
como un coche buscando aparcamiento
la tarde había pasado no me acuerdo si con un zumo de arándanos o con un té
En las farmacias de guardia compro pastillas
para curarme de los buitres que me vigilan por dentro
porque me duele la vida como me duelen los perros callejeros
En la consulta privada de la mesa de un bar
me diagnosticaron alta:
la tensión arterial
la úlcera de duodeno
el factor reumatoide
Y es que sigo siempre los mandatos del presente del verbo amar
que me aconseja practicar sexo oral con las hipérboles
llevar la boca siempre abierta aunque me entren muchas moscas
beber muchos mojitos por la deshidratación que aún me produce la arquitectura de sus piernas
Tampoco sería justo que mi futuro se olvidara de mi
el tiempo siempre guarda en los bolsillos un trébol de cuatro hojas
capaz de abrir un margen de optimismo
como lo abre el sonido de la línea del desfribrilador cuando la vida regresa
Entre tanta tragedia, entre tanto escombro, puede brotar un resquicio de emoción
como una concesión a la lealtad de pensar en los recuerdos
que me irá separando las manos de mi abrigo
hasta encontrarme con las suyas
Recogeremos nuestras historias del suelo
nos atreveremos a contar lo que siente el corazón de cada uno
seremos desgraciados y felices a los pies de la vida
Y ya no hará falta
el silencio para pensar en ella
los trenes sin amor
los libros de poesía
Porque los poemas estarán por ejemplo:
en los catálogos de Ikea donde rimará sofá con pasión
en el sonido de un pan que se comparte
en una mano que trabaja o acaricia
en un libro de cocina destapado en tarta de manzana
en la sala de espera de la clínica de un dentista
Y nos abrazaremos por cualquier motivo
Nos besaremos solo por la fuerza irresistible del color blanco sintético de sus empastes
miércoles, diciembre 03, 2008
para decirle adiós
Integraba como nadie la soledad y el tabaco
esquivo y vagabundo
taciturno y apagado
como esos faroles que nadie se ocupa de encender
Se le habían ido casi todos
solo su hermano José le hacía un poco de compañía
Fue uno de esos marineros condenados a jubilarse
cuando otras embarcaciones de pesca, utilizando explosivos, acabaron con los peces
A la una y media de la tarde se dirigía al comedor social
y allí aguardaba pacientemente la hora de la comida; ajeno al calor, ajeno a la lluvia
siempre era el primero en entrar
Por las mañanas esperaba que abriese la cafetería “el 44”
a las 6,30 estaba de pie en la puerta
Un café manchado, una ración de churros y una copa de coñac
Luego su costumbre de las tragaperras
Le había dado por perder a casi todo
y cuando lo hacía lo hacía en serio
Conocía de memoria; los túneles, los semáforos en rojo y las grietas de la calle
Pero también yo lo he conocido
soltando las amarras de su barco de pesca
sin borracheras, sin heridas, sin arrugas en la frente
con su mano abierta hacia levante, emprendiendo la ruta de los viejos navegantes
con la compañía de las gaviotas que decoraban los palos de su vela
La única conversación larga que tuve con él fue hace unos años, cuando
me lo encontré en la sala de espera del médico de cabecera
como de costumbre tenía el primer número
-¿qué pasa Ramón?
-aquí andamos
y me contó cosas :
de arañas grises, de almas derrumbadas, de viento, de tristeza
Era su viaje final , y creo que lo sabía
Hoy en cortejo fúnebre se lo llevaban al cementerio
Y quiero nombrar uno a uno a todos los que iban acompañándolo:
Manoli, la pescadera
La dependienta de la pastelería
donde iba los domingos muy temprano a comprar dulces de nata
Su hermano José, partido de dolor, llorando discretamente
Lola, la monja
Dos pescadores jubilados con el diario de Cádiz debajo del brazo
Tres mujeres de negro
Su hija Isabel, ya de luto
Sus dos sobrinos, Eduardo y Laura
El padre de un servidor
y yo
También había una calma
muy parecida a la luna silenciosa de los charcos que pisaba
Y delante de todos ; Ramón
manteniendo su indiscutible número uno
esquivo y vagabundo
taciturno y apagado
como esos faroles que nadie se ocupa de encender
Se le habían ido casi todos
solo su hermano José le hacía un poco de compañía
Fue uno de esos marineros condenados a jubilarse
cuando otras embarcaciones de pesca, utilizando explosivos, acabaron con los peces
A la una y media de la tarde se dirigía al comedor social
y allí aguardaba pacientemente la hora de la comida; ajeno al calor, ajeno a la lluvia
siempre era el primero en entrar
Por las mañanas esperaba que abriese la cafetería “el 44”
a las 6,30 estaba de pie en la puerta
Un café manchado, una ración de churros y una copa de coñac
Luego su costumbre de las tragaperras
Le había dado por perder a casi todo
y cuando lo hacía lo hacía en serio
Conocía de memoria; los túneles, los semáforos en rojo y las grietas de la calle
Pero también yo lo he conocido
soltando las amarras de su barco de pesca
sin borracheras, sin heridas, sin arrugas en la frente
con su mano abierta hacia levante, emprendiendo la ruta de los viejos navegantes
con la compañía de las gaviotas que decoraban los palos de su vela
La única conversación larga que tuve con él fue hace unos años, cuando
me lo encontré en la sala de espera del médico de cabecera
como de costumbre tenía el primer número
-¿qué pasa Ramón?
-aquí andamos
y me contó cosas :
de arañas grises, de almas derrumbadas, de viento, de tristeza
Era su viaje final , y creo que lo sabía
Hoy en cortejo fúnebre se lo llevaban al cementerio
Y quiero nombrar uno a uno a todos los que iban acompañándolo:
Manoli, la pescadera
La dependienta de la pastelería
donde iba los domingos muy temprano a comprar dulces de nata
Su hermano José, partido de dolor, llorando discretamente
Lola, la monja
Dos pescadores jubilados con el diario de Cádiz debajo del brazo
Tres mujeres de negro
Su hija Isabel, ya de luto
Sus dos sobrinos, Eduardo y Laura
El padre de un servidor
y yo
También había una calma
muy parecida a la luna silenciosa de los charcos que pisaba
Y delante de todos ; Ramón
manteniendo su indiscutible número uno
viernes, noviembre 28, 2008
costumbres
A los 40 años es posible haberlo vivido casi todo
Lo decían unas personas
que pasaban la tarde alineadas en la barra de un bar
botellines de cerveza que sonaban a hueco, que sonaban a ceniza
Se quejaban del frió en las manos
del potaje de garbanzos
del 0 a 2 de último partido
Gente que ha tenido casi todos los oficios
que confunden las palabras con el tono enfermo de la rutina
—¿Y tu quién eres? —me preguntaron con los ojos abiertos sobre mí—
Soy alguien que ha salido del trabajo con el sol frío de las 6 de la tarde
Un sonámbulo entre ellos
Una huella equivocada con las muñecas abiertas de escalar por las almenas
Para trepar por el amor es necesario mucha vocación
Y no me la enseñaron los barcos que zarpaban
ni los que se quedaban agitando los pañuelos, aceptando las ausencias
ni los nocturnos portales profundos
Tal vez el peso de una hoja en mi zapato
el frío de la estación
las conversaciones con los amigos : esos que no llegan llegando sino queriendo
que no han olvidado decir ni mío ni te quiero
Me refiero a esos que surgen de repente entre los restos de escarcha
O a ella
que se me metió en el alma tan despacio
como el té que me sirvieron
como la costumbre árabe de detenerlo en el vaso
y beberlo muy despacio
Quizás esa forma que tenía de decirme te quiero
y reírse a carcajadas
Para luego besarme, justo allí
donde empiezan las costumbres
Lo decían unas personas
que pasaban la tarde alineadas en la barra de un bar
botellines de cerveza que sonaban a hueco, que sonaban a ceniza
Se quejaban del frió en las manos
del potaje de garbanzos
del 0 a 2 de último partido
Gente que ha tenido casi todos los oficios
que confunden las palabras con el tono enfermo de la rutina
—¿Y tu quién eres? —me preguntaron con los ojos abiertos sobre mí—
Soy alguien que ha salido del trabajo con el sol frío de las 6 de la tarde
Un sonámbulo entre ellos
Una huella equivocada con las muñecas abiertas de escalar por las almenas
Para trepar por el amor es necesario mucha vocación
Y no me la enseñaron los barcos que zarpaban
ni los que se quedaban agitando los pañuelos, aceptando las ausencias
ni los nocturnos portales profundos
Tal vez el peso de una hoja en mi zapato
el frío de la estación
las conversaciones con los amigos : esos que no llegan llegando sino queriendo
que no han olvidado decir ni mío ni te quiero
Me refiero a esos que surgen de repente entre los restos de escarcha
O a ella
que se me metió en el alma tan despacio
como el té que me sirvieron
como la costumbre árabe de detenerlo en el vaso
y beberlo muy despacio
Quizás esa forma que tenía de decirme te quiero
y reírse a carcajadas
Para luego besarme, justo allí
donde empiezan las costumbres
lunes, noviembre 10, 2008
dos cruces
Esos desaires con los que le obsequiaba y de los que ella tanto disfrutaba
Ese movimiento de caderas que le regalaba
Su sonrisa rubia cuando lo miraba
Ese desdén que poseía;
Ese movimiento de caderas que le regalaba
Su sonrisa rubia cuando lo miraba
Ese desdén que poseía;
levantando las cejas como diciendo que nada iba con ella
Aunque en el fondo deseándolo
Aunque en el fondo deseándolo
secretamente
Después él se iba a dar un paseo desde el barrio del Pópulo al parque Genovés
Para un rato después verla salir de su piso
Después él se iba a dar un paseo desde el barrio del Pópulo al parque Genovés
Para un rato después verla salir de su piso
de la mano de su marido
en el más dulce de los sufrimientos
Luis tuvo la imprudencia
Luis tuvo la imprudencia
de enamorarse de Mercedes
delante de todo el mundo
por primera y única vez en su vida
en una fiesta de carnaval con farolillos de papel
La mayor proeza que conquistó
La mayor proeza que conquistó
fue sacarla a bailar esa noche
por unos momentos se perdieron
entre las fortificaciones de un castillo
en la playa de la Caleta
No tenía nada que hacer
No tenía nada que hacer
pero el defendía sus sentimientos
para abrir una grieta de sentido en su vida
La amaba cuando era tiempo de sufrir
Y todos los atardeceres
La amaba cuando era tiempo de sufrir
Y todos los atardeceres
se apoyaba en un borde de la fachada
debajo de un anuncio de Cocacola
debajo de un anuncio de Cocacola
enfrente de su portal
con esa mirada de perro vagabundo
con esa mirada de perro vagabundo
que tanto manejaba
Tarde o temprano ella se asomaba al balcón
Aparecía con una camiseta negra
Tarde o temprano ella se asomaba al balcón
Aparecía con una camiseta negra
facturada en un chino
el escote a la altura de los pechos
un aire procedente del mar le levantaba la falda
entonces todas los farolas de la calle
entonces todas los farolas de la calle
se ponían de acuerdo para alumbrarle las piernas
Después de admirarla se lo contaba a sus amigos
Después de admirarla se lo contaba a sus amigos
en la cafetería Andalucía
a muchas pulsaciones por minuto
a muchas pulsaciones por minuto
y todos estábamos eróticamente allí
mirando con él
De todo esto han transcurrido ya algunos años
De todo esto han transcurrido ya algunos años
te lo cuento ahora
para que el amor conserve dignidad frente al pasado
De esta historia quedan apenas dos testigos
uno, el vértice de la fachada en la que se apoyaba
otro ,Mercedes
De esta historia quedan apenas dos testigos
uno, el vértice de la fachada en la que se apoyaba
otro ,Mercedes
que regenta un estanco por la plaza de las flores
detrás de un mostrador lleno de ojos
por las curvas tan sugerentes
que siempre tuvo
Algunas veces entro a saludarla
o discutir quién de ellos dos
Algunas veces entro a saludarla
o discutir quién de ellos dos
murió primero
domingo, noviembre 02, 2008
Te coloreo
Te dibujoConozco todas tus piezas y sé cuál es el color
Perfilo tu cuerpo en mi libreta de a rayas
Te invento con las gafas de verte a mi manera
Te coloreo
de rojo y de besos
las mejillas en matices azules, como el añil repintado de las casas de la playa
las manos muy blancas
tormenta en ocres de otoño detrás de tu espalda
al oído me reclamas colores que repiquen a risas
cuatro horas pintándote con los ojos cerrados
Te trazo
Escribo tus iniciales en el abismo increíble que contiene tus ojos
Arranco la hoja y la guardo
Te quedas en mi bolsillo
como los pianistas que nunca salieron de su bar
Me gusta la voz en off que le impones a los dibujos
Pacto con las tonalidades el tiempo que va hacer mañana
Decidimos que llueve
Sobre tu retrato se aplastan las gotas de lluvia
los colores se diluyen formando arcoiris
Lo dejo en un charco
Como una góndola empieza a navegar bordillo abajo
Y me dejas de pronto, me quedo muy solo
Qué habitadas de sentimientos siguen estando las calles vacías
Aún hay seres que huelen a pintura y a barcos de papel
Todavía hay gente que se para a dibujar corazones
Debajo de una farola
en el último reducto de la calle mojada
con el paraguas cerrado
siempre fue un buen lugar para enseñarte mi esbozo
para susurrarte un te quiero
No me atrevo a colorearte más
lo mío nunca fueron los dibujos
Yo siempre quise ser estación de tranvía
Perfilo tu cuerpo en mi libreta de a rayas
Te invento con las gafas de verte a mi manera
Te coloreo
de rojo y de besos
las mejillas en matices azules, como el añil repintado de las casas de la playa
las manos muy blancas
tormenta en ocres de otoño detrás de tu espalda
al oído me reclamas colores que repiquen a risas
cuatro horas pintándote con los ojos cerrados
Te trazo
Escribo tus iniciales en el abismo increíble que contiene tus ojos
Arranco la hoja y la guardo
Te quedas en mi bolsillo
como los pianistas que nunca salieron de su bar
Me gusta la voz en off que le impones a los dibujos
Pacto con las tonalidades el tiempo que va hacer mañana
Decidimos que llueve
Sobre tu retrato se aplastan las gotas de lluvia
los colores se diluyen formando arcoiris
Lo dejo en un charco
Como una góndola empieza a navegar bordillo abajo
Y me dejas de pronto, me quedo muy solo
Qué habitadas de sentimientos siguen estando las calles vacías
Aún hay seres que huelen a pintura y a barcos de papel
Todavía hay gente que se para a dibujar corazones
Debajo de una farola
en el último reducto de la calle mojada
con el paraguas cerrado
siempre fue un buen lugar para enseñarte mi esbozo
para susurrarte un te quiero
No me atrevo a colorearte más
lo mío nunca fueron los dibujos
Yo siempre quise ser estación de tranvía
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