lunes, diciembre 17, 2007

que sea tranquilamente

Las reliquias numeradas de un billete de tren archivado entre las páginas de un libro
El calor dejado en un resguardo, una fecha luchando contra el frío
Hay formas de irse y formas de volver
No siempre hay viajes de regreso, y no siempre que se viaja se llega a algún lugar, pero siempre hay lugares intermedios, asientos húmedos en los jardines que nos hacen transitar para inventar el sueño de volver. Si estás sentado leyendo un libro y lees la palabra mar, olerá a mar , y si lees estación, se oirá salir el tren
Palabras que suplantan a la vida y penetran de memoria en su destino, aunque luego las palabras se van y el mar y la estación se quedan
Abrir un libro y encontrar un tique tienes estas cosas . Decían los griegos que los seres humanos se dividen en tres grupos: los vivos, los muertos y los navegantes
Y la conciencia nos dice que hay ciudades guardada en la retina, con un olor a flores que se pudren, con esa intensidad que adquieren los pensamientos en los bancos de los parques , porque sabes exactamente en donde te va a doler
Por eso, si algún día nos volvemos a encontrar, que sea tranquilamente
Tal vez en un pueblo del sur con casas humildes, con su mar alegremente plantado delante de los ojos, o en esa plaza de tu ciudad donde caen en otoño las hojas acorazonadas de los chopos sobre los mosaicos que dibujan el pavimento.
El reloj amable en una torre me dirá que falta poco
Iré contando mis pasos, que dulce será decir tu nombre y seguir caminando hacia tu encuentro, divisarnos tibiamente y quitarnos el frió de la ausencia
Me mirarás regresando, sonriendo en un paso de peatón, prometiéndonos un abrazo cuando un color se ponga en verde
Sentiré el lujo del calor de tu mano por las calles, y como quitándole importancia a estos años apoyaré mi mano en tu hombro al preguntarte por esas gotas de miedo que salpicaron tu salud, o al contar una anécdota divertida, y a tí se te derramará la risa de cada primavera
Las estrechas callejuelas se tomarán la libertad de arrimarnos mientras esperamos el golpe que empuje nuestras bocas.
Sera agradable tomarnos algo en algún bar decorado con fotos de unas fiestas singulares, ya sabemos las costumbres de los sitios en que vivimos, o detenernos en una esquina para decirnos que todo sigue ardiendo como entonces
Amaremos incomprensiblemente a la gente que se cruza a nuestro paso
Le hablaremos de nosotros sin ni siquiera dirigirles la palabra
Será todo muy sencillo y luminoso. Abriremos bien los ojos : los dos ya aprendimos que existen los abismos
Y cuando todavía en sorpresa nos miremos frente a frente; algo dentro de mí en actitud de ofrenda palpitará
Las palabras ya no servirán, solo el gesto de que alcances con tu mano lo que es tuyo

6 comentarios:

Waiting for Godot dijo...

A ella se le derramará la risa de cada primavera, pero a mi lo que se me han derramado son las lágrimas. Es simplemente hermoso. Besos.

Edurne dijo...

Querida Waiting que esperas a Godot, tenemos en común ser navegantes y ese intenso derrame, suave y salado por la cara, que nos provoca la lectura de estas palabras.
Querido Miguel, llega insolente y puntual, la Navidad.
...la estrella sólo era un espejo de escarcha en el firmamento y reflejaba la luz que nacía de un pesebre.
Feliz encuentro con ella. Porque tienden a cumplirse las cosas que tanto se desean. Feliz paseo de manos tibias con los nudillos apuntando a las calles frías, y estrechas. Mucha prosperidad para esa relación, cuyo relato hace vibrar a cualquiera que tengo un poco de sensibilidad.
Y gracias por compartir esto.
Un abrazo.

LA CAÑA DE ESPAÑA dijo...

Me encantan esas reliquias hechas de billetes de tren, de entradas a monumentos, de viajes realizados... Antes las guardaba en una caja o una carpeta hasta que acababa olvidandolas o perdiendolas...
Desde hace unos años las pego a las portadas de mis cassettes de musica y actualmente a las de los cd o dvd que hago yo. Así, cuando uso ese disco, me viene a la mente, automáticamente, una fina lluvia de recuerdos como esos a los que tu haces referencia...

RosaMaría dijo...

Una hermosa oda al reencuentro. Cadenciosa,se desliza sin apuros hasta la concresión final. Me encantó. FELICIDADES

claudia dijo...

qué alegria volver a leerte, esta vez tanta paz, tanta belleza, y tus palabras, como siempre, despertando cada sentido, tan sutilmente
sólo en tu escritura, las callejuelas toman vida para arrimar a las personas :) maravilloso

querido miguel, te deseo una hermosa navidad, de la forma en que la concibas
paz y amor
un fuerte abrazo
claudia

Cascabel dijo...

Gracias Miguel

Un abrazo enorme, tanto como la belleza te tu escrito.