viernes, agosto 08, 2008

nombres propios

Yo le iba poniendo nombres encima de sus ojos
Ella los acariciaba uno a uno mientras yo los pronunciaba
De mis labios salían : María, Juan, Ana ,Miguel, Rosa, Domingo, Marina, José, Milagros, Carmen, Dolores, Jesús, Francisco, Nicolás, Salud, Roberto, Javier, Sebastián
De vez en cuando me preguntaba, quería saber los paisajes que guardan algunos de esos nombres
Entonces yo me abrazaba a la memoria de María, a sus últimos días y a su dolor
Ella con una repentina tristeza me contaba que creía que los muertos eran personas que se volvían transparentes

Luego le describía mi infancia con Juan, su asma y su broncodilatador en el bolsillo, recorriendo las playas en bicicleta
Y ella con los ojos de par en par suponía que los niños no enfermaban porque estaban hechos de algodón de azúcar y de abrazos

Después le hablaba del nombre del amigo; taciturno, solo, sin palabras
Y en su simpleza imaginaba que los amigos nunca se afligían porque tenían las manos de colores
Le contaba los nombres que se van olvidando, y los que existen con rentas de recuerdos
Ella dentro de su asombro pensaba que las manchas de amor no se quitaban en la piel, que para verlos solo teníamos que cerrar los ojos
Y cuando terminaba de contarle mi vínculo con todos esos nombres, me abrazaba; con la angustia de los que se sienten situados fuera de lugar, con tristeza por no entender los signos
Y yo le decía al oído que no iba a permitir que nadie se riese del empeño de sus ojos, del amor en sus iris circulares; tan redondos , tan π · r2
Y antes de dormirse me pedía silencio, me pedía: repíteme ese, el que pronuncias despacio y en en diminutivo, el que suena a guitarra, el que amas en defensa propia
Que quiero seguir siendo niña en la historia que cada noche vas contándome

* Gracias a todos por cuidar de este sitio en los días que no he estado

8 comentarios:

Fanny. y .Sol dijo...

Marcas en la mirada de una transparecia profunda que refleja su alma....su ingenuidad, su bondad, su asombro ante lo minúsculo.
y así vistiéndola de nombres ibas pintando el paisaje que la remontó en la historia.

Me encantó el momento, la intención de traspasar la memoria.

Un abrazo

sol.

LA CAÑA DE ESPAÑA dijo...

A mí nunca (que yo recuerde) me han leido cuentos en la cama de pequeño... más bien al contrario: las historias eran las experiencias de un montón de gente que se cruzaron en las vidas de mis padres... y siempre me las contaban de día.
P.D.: Todo se andará, pero creo que todavía es pronto para convertir mi blog en una página X (jejeje).

Carmen dijo...

Hay algo doloroso en este escrito, a mí todos los nombres se me han vuelto transparentes como muertos, y sé por lecturas anteriores que María ocupa aunque no esté un lugar importante en tu vida, que Miguel era tu abuelo y la Carmen a queien te refieres murió hace tiempo...
Al final se suaviza ese dolor del que hablo y hay un atisbo de esperanza.
Un beso.

Nico dijo...

Hablas de alguien que no esta y dejo una herida grande. Alguna herida que todos sentimos que es curada por fuera muchas veces pero todavia se siente por dentro. Ando triste, sin ganas...

Excelente tu escrito, perfecto, me hizo soltar algunas lagrimas.


Saludos.


Nicolas.

Waiting for Godot dijo...

Gracias a ti por regalarnos tus palabras, siempre llenas de tanto amor. Besos Miguel

-Pato- dijo...

Tu relato es tan tierno como nostálgico, me he quedado imaginando esos ojos circulares y llenos de tus nombres.

Me he quedado pensando cuál sería el nombre propio de quien te ha inspirado esta delicia.

Besos.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Miguel:
Revisando una entrada en mi blog, volví a cruzarme con tu nick y caí en estas respiraciones de verano.

Te recuerdo a qué entrada respondiste:
(hice una leve corrección porque estaba dirigida a dos comentaristas del blog de Mario Mactas).


LA MISERIA DE LO FALSO.


Pintura atribuida falsamente a Picasso.
(La obra no es juzgada por su calidad artística sino por apócrifa).


LA MISERIA DE LO FALSO.


Nuestra Vigen María, la intensidad de ausencias, María de la Tierra, Lucía lucía en ensoñaciones.
(de vez en cuando escuchas aquella voz canta la negra Sosa).

Aquella voz. Esa voz.

Pero esa voz es falsa moneda.

No existe el artilugio como no existe ella. No existe más nuestra infancia, donde dejamos la pobreza estructural rodeada de libros de Tolstoi, María María, la guerra y la paz, extraña coincidencia la nuestra de readers digest y Anas Kareninas.

Muchas personas hallan corriente y fatal la falsficación de la moneda.

Igual de vulgar e inexorable encontramos la imitación de las vidas sin identidades: El mundo paralelo de los que transitan por un heterónimo.

Y ocurre, de vez en cuando, que nos sentimos vaciados por el espectro. Como si el anónimo personaje quisiera ser nosotros mismos, nuestra palabra perfumando con aire el nuevo día. No los desechos que se asientan en la mente al desdoblarse y vernos desde fuera. Nuestra voz corregida por el foniatra de los pájaros. Una palabra de palabras, que pasa en limpio el borrador de nuestras intenciones, afectos y desperfectos. Una lupa que aumenta el signo.

El portento es éste, para algunos incautos que subliman y tildan de agradable el esteriotipo. Porque cuando uno quiere desgajar (desgarrar, desnudar, desvelar) el desfiladero, advierte sin ir demasiado lejos de su calle que no hay voz sin eco, ni eco sin arquetipo.

Sonámbulos y desprevenidos vamos pactando tristes rutinas para descubrir falsificaciones en nuestras imágenes oníricas.

¿Y qué se nos presenta con el análisis de tales agostos?

Que teníamos falsos billetes en nuestros bolsillos mágicos y que es hora de irlos devolviendo al legítimo dueño: El portador de los detritus de la confianza ciega.

He aquí la verdadera miseria. Nuestra orfandad en una caja de supermercado. La vergüenza de sentir que no somos creídos por no haber sido creados, por carecer de nombre y apellido. Por ser un simulacro de pensamientos, más o menos afilados, heridos por el trueno de la esencia perturbadora de nuestro mutismo.



Entrar y leer tu entrada un año después me sorprendió por el contenido de tu bella prosa.
Es el mundo mágico de la red, sin dudas.


Lu

¿Tenés alguna relación con el "Miguel" que escribe en Podeti y me odia más de lo que se ríe de mí?
Eso sería directamente, el colmo de los colmos.

Premio consuelo para Lucía Folino dijo...

Tu respuesta:
3 de octubre 2007.

La vida se encuentra en otro sitio, muy lejos de la luz artificial, de rutinas y falsificaciones.
Tal vez en la transparencia de una lágrima, o en la palma de una mano abierta, o en unos dedos que te tocan el hombro para darte aliento.
Lo demas es sólo un negativo, un naufragio.